METRICOOL

jueves, 28 de marzo de 2024

TU ACTITUD



Me encanta tu actitud al recibir un domingo, cuando complaciente, te preparo una taza de café.

Me gusta tu gesto atento, esperando que la ducha me devuelva a tu querer.

Me gusta que me desees,

me gusta que me contemples,

me gusta que me provoques,

me gusta que me devores.

Entre sorbo y sorbo y tu deseo,

mi cuerpo te entregaré.

Cuando la infusión se termine,

la lujuria se pondrá en pie.

Cayó mi toalla,

tu mano se alarga,

mi piel a tu antojo,

domingo glorioso.

 

miércoles, 27 de marzo de 2024

COSTURA


Igual que el hilo enhebra la aguja,

con mi mástil te enhebro a ti,

quedando mi resto colgando,

cubriendo tu oquedad al fin.

Dejando que el hilo mojado

atine en su objetivo vil,

sintiendo como al penetrarte

entro hasta el fondo y al fin,

destilas tu néctar salado,

te corres gozosa en mí.


 

martes, 26 de marzo de 2024

HAMBRES VORACES


Cuando hay hambres voraces, que ni comiendo se sacian, solo un buen postre te deja satisfecho.

 

lunes, 25 de marzo de 2024

REGALO DE NOCHE


La noche nos regaló el día,

tu cuerpo me dio calor.

Mi paciencia, tu placer.

No hay mejor amanecer

que despertar a tu lado,

después de habernos amado

y siguiéndonos querer.


 

domingo, 24 de marzo de 2024

MI TIMIDEZ


Ante mi timidez, con tu cariño me diste la confianza que necesitaba para mostrarme a ti desnudo, sabiendo que con tus manos cubrirías la rebelde carne creciente, deseosa de ser asida y agitada, con el deseo entre los dos latente.


 

sábado, 23 de marzo de 2024

MIRADA INOCENTE



Con mirada inocente me preguntaste ¿Crees que soy buena niña?

Y antes de articular palabra, tus ojos brillaron mientras me mirabas con picardía, al tiempo que agitabas con descaro la botella, haciendo saltar su contenido con la fuerza de un géiser, soltando una carcajada diabólica, a la vez que clavabas tu mirada en mi entrepierna.

Eres perversa, te dije entonces, sabedores de la erección que tu maldad había provocado al verte disfrutar con ese gesto, alegoría de la acción que horas nates habías ejecutado con maestría en mi carnal anatomía.

 

viernes, 22 de marzo de 2024

GANAS ACUMULADAS


Mi cuerpo llevaba tiempo despertando inquieto y sudoroso después de fantasear con tenerte entre mis brazos, en tórridos sueños que, en más de una ocasión, me llevaron a adolescentes términos.

Agitado y excitado, la imagen de tu cuerpo se apoderaba de mi deseo, sentía tu olor, tu calor y tu humedad, haciéndome imposible contener la tensión que provocabas bajo mi ombligo.

Noche tras noche, inocentemente, confiaba en que la serenidad regresaría a mi bajo vientre y, sin embargo, mañana tras mañana amanecía más excitado que el día anterior, si cabía tal posibilidad.

Así concluí lo que me ocurría contigo. Acumulaba mis ganas por ti.

¿Y tú, las tienes por mí?


 

jueves, 21 de marzo de 2024

BAJO EL VAQUERO


Debió de gustarte el juego, o quizá, lo que bajo el tejano encontraste.

Sin pedir permiso jugaste,

con tu juguete latente,

con mi miembro palpitante,

hasta quedar satisfecha al fin.

Otra tarde, sosa de mayo, en la que aburrida quieres jugar.

Y tras un descuido fugaz,

cuando me desperezaba,

tu mano volvió a bucear

bajo la tela tejana.

Abriste la cremallera y soltaste el cinturón.

Curiosa tu mano buscó

entrando por la bragueta,

asiendo sobre el calzón

mi masculinidad erecta.

Y de nuevo, y a tu antojo, con capricho la agitaste,

queriendo que derramase

toda mi esencia vital.

Y sin darle libertad,

con acertados envites,

me provocaste bramar

al sentirme desbocado

en tan dulce galopar.

No quedaste satisfecha tras tu juego aliviador,

pues revancha me pediste,

solicitando que yo,

tu lujuria complaciese,

aplicando compasión

al calor que, en tu entrepierna,

bajo tus braguitas blancas

te quemaba con ardor.


 

miércoles, 20 de marzo de 2024

BAJO EL TEJANO



Busca, bajo el tejano, la carne que duerme viva.

Alcanza, bajo tus dedos, el miembro terso y turgente.

Suelta el botón, libera la presa, caza tu pieza, date un festín.

martes, 19 de marzo de 2024

INOPORTUNO DESCUIDO


Habíamos quedado el día anterior en que pasarías por mi casa para desayunar juntos y, desde allí, salir a ese pequeño pueblo encantador, para pasar el día fuera y comer en su bonito restaurante.

Como siempre, después de desperezarme, me duché. Apenas había terminado de secarme cuando sonó el timbre de la puerta. Nervioso, miré el reloj, pensando que me había demorado demasiado bajo el agua, lo que en ocasiones me pasaba, cuando me quedaba extasiado disfrutando de una ducha consciente, en la que seguía el recorrido del torrente de agua por cada poro de mi piel, pero en esta ocasión comprobé que no, que eras tú la que se había adelantado en demasía.

Como pude, apresurado, salí a abrir, con la toalla resbalando por mis caderas justo cuando giraba el picaporte para franquearte el paso. Tus ojos bajaron a la altura de mi ombligo, observando muda lo que por descuido mostraba. Miré lo qué veías con tus pupilas brillantes y curiosas, nuestras miradas se cruzaron, esbozaste una aviesa sonrisa y reímos al unísono.

Pusiste tu mirada más traviesa y me dijiste: podemos retrasar la salida un par de horas, se me ha abierto el apetito, y cogiéndonos de la mano fuimos camino de mi habitación donde lentamente te ayudé a desnudarte, mientras mi toalla caía por completo sin pudor.

Nos tumbamos sobre la cama. A la vez que nos besábamos apasionadamente hice resbalar tus braguitas por tus muslos y, poniéndome sobre ti, me ayudaste a encontrar la puerta del paraíso que custodiabas entre tus muslos.

El calor se apoderó de nuestro de deseo, los gemidos ambientaron el encuentro, el naciente sol templó nuestros desnudos cuerpos y un placer agónico nos acompañó hasta estallar sorprendidos en un clímax simultaneo y multicolor.

Nuestras miradas volvieron a cruzarse. Volvimos a reír al unísono. Cogidos de la mano quedamos unos instantes inmóviles, tumbados boca arriba, recuperando el aliento.

Antes de recomponernos solo alcancé a preguntarte:

¿Vendrás a desayunar mañana también?


 

LA MANGUERA

Noche tórrida de anticipado verano en la que, despreocupados, salimos al jardín, ligeros de ropa, buscando alivio al calor en las inocentes ...