Si cabalgándome con ritmo,
con fuerza coges mis manos,
entre tus muslos y saltos
de mi sexo sacas brillo,
hasta iluminar tus ojos,
hasta saciar tu deseo,
hasta estremecer mis polos.
No pares, salta con fuerza,
mueve sin fin tus caderas,
deja que tus dos esferas
mi lengua recorra enteras.
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