METRICOOL

martes, 11 de junio de 2024

ENTREGA


Nívea piel la de tus nalgas desnudas que se tornan sonrosadas cada vez que la palma de mi mano cae sobre ellas. Resuello que recuperas cuando las acaricio con suavidad hasta que mi mano se ausenta. Cabalga tu corazón de nuevo, te preparas, lo intuyes y no yerras, pues mi mano cae de nuevo sobre tus cachetes no pudiendo contener ese respingo. Y de nuevo la caricia reconforta tu culo, mientras con profundidad inspiras.

Lenta tortura que como un maldito mantra se repite una y otra vez, preparada en mis rodillas. Lenta agonía la que sientes cuando con cada cachetada, tu prenda se empapa, absorbiendo la esencia de tu excitación.

Desisto, es pronto para que tu cuerpo se abandone al placer definitivo.

Arrastro la levedad del tanga, que te tapa, por tus piernas. Divino paisaje el de tu piel completamente despojada de nada que la proteja.

Acaricio tu espalda, acaricio tu cuerpo, acaricio tus nalgas, buscando rincones escondidos. Sientes el roce de mi dedo en el tostado anillo de tu tesoro virgen. Suave lo froto, contraes inconscientemente como intentando protegerte. Solo una leve presión dibujando círculos lentamente a tu alrededor.

¿Te gusta?, sigue, contestas. Recojo tu néctar y lo llevo justo ahí. Sigo. Te erizas, arqueas tu espalda, elevas tus nalgas.

Sientes de nuevo esa caricia circular, lenta, sutil, intensa. Notas la presión, sientes tu humedad, te excitas.

“Contrae”, te digo y aprietas con fuerza. Sientes mi dedo y tus nalgas se ajustan. “Aguanta”, prosigo, y asientes, ahogando gemidos, hasta que oyes: “relaja”, y sueltas el aire contenido, y te aflojas, y caes sobre mis piernas, y respiras con fuerza, y sientes las caricias cada vez más intensas. “Aprieta”, te ordeno, y con fuerza te cierras, y sientes tu sexo mojarse sin freno mientras los círculos sobre tu esfínter se acercan. Y mantienes esa contracción constante hasta que de nuevo un “suelta” oyes y así te desplomas. Alargo mi mano y siento el calor y la humedad de tu vulva estimulada. Y recojo tus flujos y sobre tu rincón los extiendo al tiempo que me escuchas otro “contrae, aprieta con fuerza”. Y mi dedo acecha. Acaricia, presiona, dibuja círculos sobre tu escondido clavel, hasta ordenar un “suelta”, relajas, y empujo y sientes tu cuerpo invadido por el prohibido pasillo. Y jadeas, y cierras, sintiendo como me aprisionas, sintiendo como palpitas. Aguanto el placer de sentirme prisionero por tu cuerpo hasta que de nuevo sueltas. Te calmo, no hay prisa. Y recuperada de nuevo te digo que aprietes con fuerza. Y tu vientre vibra, y tu cuerpo se contorsiona manteniendo el equilibrio sobre mis piernas. “Relaja”, te ordeno y al sentirme libre empujo suavemente hasta lo que la longitud de mi dedo me permite. Y gimes, mientras tu espalda acaricio, tu cabello peino, mientras tu cuerpo se abandona. Y digo “aprieta”, y aprietas y tu fuerza siento de nuevo en mi piel y vibro en tu interior haciendo tus nalgas batirse, e insisto, “aprieta, no sueltes ahora” y te alteras, jadeas, el aire te falta, tu cuerpo tirita, “aguanta, prosigo”, y ciñes con fuerza tu cuerpo a mi cuerpo mientras de tu entrepierna, un hilillo de tu esencia resbala en el aire buscando posarse sobre la caoba. Y “sigue”, te ordeno, y te agitas, te mueves, gruñes, te estiras, te corres, con esas rítmicas contracciones de tu vientre ardiente, de tu sexo inundado, de tu profanado ano.

Te acojo en mi regazo, te beso, te abrazo. Tu entrega me abruma, tu placer me satisface, tu sumisión me colma.

Desconcertada todavía por el placer desconocido de un orgasmo especial, buscas en mi pecho el arrullo que retorne la paz y la serenidad a tu cuerpo exhausto.

Placer y entrega.

 

lunes, 10 de junio de 2024

ASIENTO ENDIABLADO


Saciada de sexo quedaste.

Eso dijiste.

En darte placer me empleé.

Y tras gemidos, jadeos,

gruñidos y sudores,

los cuerpos reposo buscaron,

alientos girados,

bramidos audibles.

Y en tu merecido reposo, mi reina,

especial trono te preparé.

Altar de viuda de hombre

con cuerpo caliente.

Asiento endiablado,

profundo y ardiente.

Viril aderezo,

dureza brillante,

prepara tus nalgas,

penetra con ganas,

engulle el saliente.


 

domingo, 9 de junio de 2024

PLACERES SATISFACTORIOS


Según arde tu entrepierna,

tu boquita se entreabre.

Mantén tu silencio a gritos.

Inspira hondo, retén el aire.

Contrae tu vientre,

aprieta fuerte.

Siente mi dedo rozando

tus húmedos labios silentes.

Sé que tu boca se seca,

a la par que te humedeces.

Pronto alcanzarás placeres

que te dejen satisfecha.

 

sábado, 8 de junio de 2024

LA ROSA


Igual que la rosa,

fresca y hermosa,

tensa su tallo,

yo enervo mi miembro,

duro y eterno

ante ti.

Igual que la rosa,

al alba y jugosa,

despliega sus pétalos,

tú abres tus labios ante mí.

Igual que la rosa,

sin pausa, hacendosa,

estalla en flor multicolor,

tú explotas y mojas

mi cuerpo turgente

que a la par derrama

su fuego y su savia,

para calmar tu sed.


 

viernes, 7 de junio de 2024

PASIÓN DE COLOR


Camino del deseado encuentro,

nuestras manos se encuentran.

Cruce de sutiles caricias

que despiertan las pieles.

Vello erizado.

Escalofrío nervioso,

sensación inquietante.

Vientre encogido,

respiración agitada.

Corazón desbocado,

entrepierna abultada.

Humedad incipiente,

sudores en ciernes,

ropajes sobrantes,

sexos latentes.

Pasión de color que desata el roce de las yemas.

Fuego que enciende las ganas.

Irreverente.

 

jueves, 6 de junio de 2024

DULCES SUEÑOS


Dulces sueños, pero sueña traviesamente.


 

miércoles, 5 de junio de 2024

FUERTE


A veces me pides “fuerte”, cuando ansiosa deseas que te empotre contra la pared.

Solo quieres sentir la dureza de mi acero en tu interior, mientras sofocada gimes al sentirte plena.

Mueves tus nalgas, de puntillas te pones, arqueas la espalda, sientes esa cachetada que te hace arder la entrepierna y provoca que mojes mis huevos, instantes antes de correrte al sentir mi lava blanca inundando tu interior.


 

martes, 4 de junio de 2024

ESCONDIDA FLOR


Prudente descubro la escondida flor, sonrosada, aterciopelada, cálida y húmeda que comienza a desplegar sus pétalos, a la vez que mana su embriagador néctar.

Resbalo mi dedo entre ellos, apenas rozándolos, mientras se estremecen cobrando vida propia, al tiempo que se abren de par en par, boqueando como pececillos necesitados de oxígeno.

Mágica escena cuando aparece el pistilo, con su altitud turgente, demandando la atención que la yema de ese dedo que sigue jugueteando entre los pétalos, hasta que lo aplasta sin compasión, provocando la convulsión de la flor, que comienza rítmicamente a contraerse hasta estallar de pura belleza, derramando su esencia que la impregna por completo.

Bella escena, dulce placer.



 

lunes, 3 de junio de 2024

LEVANTA LAS NALGAS


Levanta las nalgas, te dije, y elevando tus caderas, tiré de tus bragas hacia mí hasta sacarlas por tus pies, a la vez que subías tus piernas, dejando tu bonito cuerpo expuesto y accesible a la perversión de mi lujuriosa mente.


 

domingo, 2 de junio de 2024

EL BESO ROTO


Amanecer luminoso que impertinente nos despierta con el sol, que insolente se cuela por las rendijas de la persiana, revelándonos uno al otro nuestras miradas cruzadas.

Miradas que provocan brillos en nuestras pupilas curiosas, que se fijan en los labios que, entreabiertos, desean besar al otro cuando la luna se acueste.

Lenguas que, como el día, se abren paso lentamente, humedeciendo las bocas y calentando el ambiente, igual que sol coge fuerza para romper el valiente beso de amor que nos damos en este día incipiente.

Y la luz rasgó el encuentro. Y las lenguas bien ardientes, suavemente se besaron, se enredaron, se anudaron, al tiempo que el rayo vil, esa luz impertinente, iba desnudando cuerpos que brillaban como aceite que reflejan ese sol, testigo mudo y ausente.

Los cuerpos quedaron expuestos. Nuestras pieles relucientes buscaron calor de otras pieles. Los sexos se despertaron bravos, duros, húmedos, calientes, y buscaron desbravarse en cópula visceral y ardiente.

Los ritmos se aceleraron, la respiración rugiente, las caderas agitadas, el entendimiento ausente, la excitación bien presente nos llevó a caer rendidos, abrazados, juntos, presentes, cuando ese impertinente rayo, que rompió el ósculo inocente, atravesó nuestros vientres, que se fundieron en vivo, en humedades, en brasas, que nos hicieron arder en la hoguera de un orgasmo muy bienvenido al alba.



 

ENTREGA

Nívea piel la de tus nalgas desnudas que se tornan sonrosadas cada vez que la palma de mi mano cae sobre ellas. Resuello que recuperas cuand...