METRICOOL

sábado, 30 de marzo de 2024

LA MANGUERA


Noche tórrida de anticipado verano en la que, despreocupados, salimos al jardín, ligeros de ropa, buscando alivio al calor en las inocentes salpicaduras de la manguera con la que nos hemos dispuesto a regar nuestras plantas.

El agua surte su efecto y el juego nos lleva a perseguirnos correteando divertidos, regándonos a nosotros mismos hasta que empapo por completo tu camiseta roja, haciendo que se marquen tus pezones como dos botones insurgentes. Desnuda de cintura para abajo, tus nalgas brillan húmedas al reflejo de la luz de la luna, y tu pubis luce un halo de apetecible bocado.

Te vengas sin piedad arrebatándome la manguera y enchufándome todo el caudal en la entrepierna, dejándome con los bóxer de lycra, única prenda que visto, chorreando, ciñéndose más aún a mi cuerpo y evidenciando sin reparos mi masculina anatomía, no dejando nada a la imaginación.

Y tu mirada se clava bajo mi ombligo y de tus ojos mana un brillo que identifico al instante. Es el brillo del deseo que acaba de despertar y de inocular bajo tu vientre su potente veneno.

Quiero inmortalizar esa mirada lasciva y cojo mi réflex que, premonitoriamente, esperaba su turno en el sofá del porche. Y comienzo a disparar sin consuelo, buscando captar el momento oportuno.

Y comienzas a jugar el juego que dominas con maestría, sabedora de que no podré más que sucumbir a tus ganas, el juego de la provocación.

Y te sientas en el canto de la fría y mojada silla de forja que has colocado frente a mí y tu lujuria se apodera de tu voluntad.

Sin dejar de mirarme fijamente a los ojos a través del objetivo de la Nikon comienzas el perverso juego, pasando la manguera entre tus muslos y rozándote con descaro, hasta que la estrangulas sin piedad y cortas el paso del agua.

Y con insinuante gesto la yergues desde tu pubis, cual potente erección y, desdoblando la goma, liberas el líquido acumulado por la presión de tus hábiles manos que, cual surtidor sale hacia el cielo disparado salpicando todo a su alcance.

Mi sexo se hincha y se tensa en segundos ante el estímulo visual, alegórica imagen de la masculina descarga por la máxima excitación mientras sigo haciéndote fotos hasta que me arrebatas la cámara y la devuelves al sofá.

Sin pronunciar ni una sílaba me llevas contigo hasta la silla, donde vuelves a sentarte y, levantando la cabeza, me miras de nuevo a la vez que ahuecas mi calzoncillo y me riegas la potente erección que has provocado y mis hinchados testículos que, al contacto con el agua, se contraen ligeramente, deslizando poco a poco la prenda por mis muslos hasta sacármela por completo.

Te relevo en el riego y dejo caer el agua por tu espalda mientras te sacas la camiseta quedando desnuda ante mí.

Me cedes el sitio y te pones sobre mí, a horcajadas, y pasando una mano entre nuestros cuerpos, te frotas con mi glande hasta que encuentras el camino para, dejándote caer con suavidad, engullirme totalmente como hembra hambrienta.

Mantengo la manguera en lo alto, dejando que el agua caiga entre nosotros.

Tus caderas pronto se impacientan y aumentan el ritmo. Mi miembro contiene la tensión y el frote con tus nalgas y tus muslos provocan un excitante chapoteo. Tus pechos deslumbran y mi boca se recrea en ellos a golpe de besos y caricias con la lengua. Tu respiración se agita y tus gemidos me desquician casi tanto como la manera que tienes de agitarme en tu interior, sintiendo que no podré aguantar mucho más, cuando comienzas a cabalgar desbocada mientras me susurras ¡Riégame!, ¡Riégame por dentro! y sin poder evitarlo comienzo mi descarga, cual manguera constreñida, mientras ahogados y roncos gruñidos se escapan de mi garganta al tiempo que me abrazas con fuerza aplastando tus tetas en mi pecho.

Bajo el agua vuelve la calma. Recuperamos el aliento y vuelves a mirarme a los ojos, esta vez con el brillo que tienen los de la mujer satisfecha. Nos besamos cariñosamente mientras te incorporabas liberándome de tu interior.

Nos duchamos, en el jardín, con la misma manguera, entre juegos, entre risas.

Nos secamos y, desnudos, nos sentamos en el sofá donde recupero la cámara, no pudiendo evitar revisar las fotos hechas.

Elegimos esta.


 

viernes, 29 de marzo de 2024

NOCHE INTENSA



La noche se anuncia intensa,

la fusta su turno espera.

Tus nalgas se desesperan

por sentir tu piel impresa.

Suaves caricias del cuero

que despiertan tu pasión,

haciendo temblar tu cuerpo.

Las carnes se nos revelan.

La razón pierde su turno

con la excitación del mundo

que nuestros cuerpos desean.

Desatemos nuestra furia,

rienda suelta a la pasión.

Olvida tu compasión,

gocemos nuestra lujuria.

 

jueves, 28 de marzo de 2024

TU ACTITUD



Me encanta tu actitud al recibir un domingo, cuando complaciente, te preparo una taza de café.

Me gusta tu gesto atento, esperando que la ducha me devuelva a tu querer.

Me gusta que me desees,

me gusta que me contemples,

me gusta que me provoques,

me gusta que me devores.

Entre sorbo y sorbo y tu deseo,

mi cuerpo te entregaré.

Cuando la infusión se termine,

la lujuria se pondrá en pie.

Cayó mi toalla,

tu mano se alarga,

mi piel a tu antojo,

domingo glorioso.

 

miércoles, 27 de marzo de 2024

COSTURA


Igual que el hilo enhebra la aguja,

con mi mástil te enhebro a ti,

quedando mi resto colgando,

cubriendo tu oquedad al fin.

Dejando que el hilo mojado

atine en su objetivo vil,

sintiendo como al penetrarte

entro hasta el fondo y al fin,

destilas tu néctar salado,

te corres gozosa en mí.


 

martes, 26 de marzo de 2024

HAMBRES VORACES


Cuando hay hambres voraces, que ni comiendo se sacian, solo un buen postre te deja satisfecho.

 

lunes, 25 de marzo de 2024

REGALO DE NOCHE


La noche nos regaló el día,

tu cuerpo me dio calor.

Mi paciencia, tu placer.

No hay mejor amanecer

que despertar a tu lado,

después de habernos amado

y siguiéndonos querer.


 

domingo, 24 de marzo de 2024

MI TIMIDEZ


Ante mi timidez, con tu cariño me diste la confianza que necesitaba para mostrarme a ti desnudo, sabiendo que con tus manos cubrirías la rebelde carne creciente, deseosa de ser asida y agitada, con el deseo entre los dos latente.


 

sábado, 23 de marzo de 2024

MIRADA INOCENTE



Con mirada inocente me preguntaste ¿Crees que soy buena niña?

Y antes de articular palabra, tus ojos brillaron mientras me mirabas con picardía, al tiempo que agitabas con descaro la botella, haciendo saltar su contenido con la fuerza de un géiser, soltando una carcajada diabólica, a la vez que clavabas tu mirada en mi entrepierna.

Eres perversa, te dije entonces, sabedores de la erección que tu maldad había provocado al verte disfrutar con ese gesto, alegoría de la acción que horas nates habías ejecutado con maestría en mi carnal anatomía.

 

viernes, 22 de marzo de 2024

GANAS ACUMULADAS


Mi cuerpo llevaba tiempo despertando inquieto y sudoroso después de fantasear con tenerte entre mis brazos, en tórridos sueños que, en más de una ocasión, me llevaron a adolescentes términos.

Agitado y excitado, la imagen de tu cuerpo se apoderaba de mi deseo, sentía tu olor, tu calor y tu humedad, haciéndome imposible contener la tensión que provocabas bajo mi ombligo.

Noche tras noche, inocentemente, confiaba en que la serenidad regresaría a mi bajo vientre y, sin embargo, mañana tras mañana amanecía más excitado que el día anterior, si cabía tal posibilidad.

Así concluí lo que me ocurría contigo. Acumulaba mis ganas por ti.

¿Y tú, las tienes por mí?


 

jueves, 21 de marzo de 2024

BAJO EL VAQUERO


Debió de gustarte el juego, o quizá, lo que bajo el tejano encontraste.

Sin pedir permiso jugaste,

con tu juguete latente,

con mi miembro palpitante,

hasta quedar satisfecha al fin.

Otra tarde, sosa de mayo, en la que aburrida quieres jugar.

Y tras un descuido fugaz,

cuando me desperezaba,

tu mano volvió a bucear

bajo la tela tejana.

Abriste la cremallera y soltaste el cinturón.

Curiosa tu mano buscó

entrando por la bragueta,

asiendo sobre el calzón

mi masculinidad erecta.

Y de nuevo, y a tu antojo, con capricho la agitaste,

queriendo que derramase

toda mi esencia vital.

Y sin darle libertad,

con acertados envites,

me provocaste bramar

al sentirme desbocado

en tan dulce galopar.

No quedaste satisfecha tras tu juego aliviador,

pues revancha me pediste,

solicitando que yo,

tu lujuria complaciese,

aplicando compasión

al calor que, en tu entrepierna,

bajo tus braguitas blancas

te quemaba con ardor.


 

LA MANGUERA

Noche tórrida de anticipado verano en la que, despreocupados, salimos al jardín, ligeros de ropa, buscando alivio al calor en las inocentes ...