Perezosa, haces pereza
tumbada sobre la cama.
Mis besos no te despiertan,
aún tienes dormida el alma.
Recuperas la energía que,
sin medida gastaste,
anoche fuiste una loba
bajo la luna brillante.
Mi cuerpo, exhausto dejaste,
tus deseos complacidos
se entregaron a ese arte.
Descansa, no tengas prisa,
paciente aguardo tu vuelta,
Morfeo te dará suelta,
te espera mi carne limpia,
dura, turgente, lúcida,
para tu entrepierna hambrienta.
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