En el lugar más inoportuno nuestra imaginación nos juega una mala
pasada.
Vienen a nuestra mente recuerdos y fantasías, deseos de pasiones
no vividas.
Nos dejamos llevar, las manos cobran vida, nuestro vientre arde.
Y hasta la más fría y dura piedra nos parece un templo cálido y
excitante.
Te abrazas a la esculpida figura,
la dureza te transporte,
esa firmeza y belleza
en tu mente te tortura.
Recuerdas el cuerpo firme
de tu buen amante discreto,
que te da placer, sacia tu hambre
con su cuerpo duro y pétreo.
La frialdad del granito
la comparas con la carne
ardiente y caliente siempre
de ese, tu buen amante.
Dejaos llevar por la imaginación.
Sentid.
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