Noche larga de lucha imparable. Combate entre tus muslos, peligroso
vértice húmedo y salado. Sudores, sofocos, calores, orgasmos.
Hembra insaciable buscando una y otra vez licuar mi tótem erguido,
tu capricho y tu deseo. Placeres imposibles, caricias excitantes, besos
apasionados. Cuerpos recorridos y lamidos, sudorosos y expectantes de dos
salvajes en celo.
Perdí la cuenta de las veces que me derramé inundando tus
entrañas, perdí la cuenta de las veces que sentí tu vientre contraerse
rítmicamente sobre mi verga hasta arrancarme la última gota de mi esencia.
Sexos insatisfechos que se buscaban cada vez recuperado el aliento hasta caer
desfallecidos por el nuevo clímax. Me costó colmarte y calmar tus ansias. Me
costó apagar tu fuego. Me costó llevarte a los brazos de Morfeo.
Escapé de entre tus brazos, temeroso de no poder recuperarme.
Cobarde deambulé buscando quien me llevara a mi reposo. Haciendo autostop
confío que despiertes y me recuerdes, parando a mi altura e invitándome a
sufrir de nuevo entre tus muslos.
¿Me recoges y me llevas al infierno de tu pubis?
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