Me encanta tu actitud al recibir un domingo, cuando complaciente,
te preparo una taza de café.
Me gusta tu gesto atento, esperando que la ducha me devuelva a tu
querer.
Me gusta que me desees,
me gusta que me contemples,
me gusta que me provoques,
me gusta que me devores.
Entre sorbo y sorbo y tu deseo,
mi cuerpo te entregaré.
Cuando la infusión se termine,
la lujuria se pondrá en pie.
Cayó mi toalla,
tu mano se alarga,
mi piel a tu antojo,
domingo glorioso.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Deja tu comentario sincero sobre lo que te ha parecido el relato. Lo leeré con mucha atención. Gracias.