Mas el ritmo despertó a los amantes dormidos que, ajenos al mundo
entero, entre pasos descubrieron que sus cuerpos, excitados, buscaban más que
lo oído.
Y entre miradas y besos,
entre caricias y asaltos,
acabaron encendidos,
y los con los sexos mojados.
Solo quedé, aguardando,
con tus tules en mis brazos,
que regresaras danzando.
Mi cuerpo te está esperando.
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