Igual que el hilo enhebra la aguja,
con mi mástil te enhebro a ti,
quedando mi resto colgando,
cubriendo tu oquedad al fin.
Dejando que el hilo mojado
atine en su objetivo vil,
sintiendo como al penetrarte
entro hasta el fondo y al fin,
destilas tu néctar salado,
te corres gozosa en mí.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Deja tu comentario sincero sobre lo que te ha parecido el relato. Lo leeré con mucha atención. Gracias.