Las ansias de tus ganas te impidieron esperar.
Paciente, aguardé el momento de sentirme cabalgado.
A horcajadas me montaste sobre mi miembro abultado,
mientras mis labios buscaban pezones que desesperar.
Las íntimas prendas cayeron,
desnudos los dos quedamos,
pronto los sexos pidieron,
sin perdón ser castigados,
de fuerza, de brío, de ganas,
hasta quedar bien saciados.