Un solo gesto tuyo es suficiente para desatar mi ira y, cuando
prisionera, desafiante me miras, en tu galera te haré mía.
Vieja madera a la que, con cadenas frías, te someto sin perdón,
para redimir tus penas.
No te resistas y goza,
disfruta de mi alma negra,
siente en tu espalda mi sombra
y comparte tu humedad presa.
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