No quise demorar mi entrega,
sabiendo que me deseabas.
Ante ti, así me entrego.
Ven, mira, toca, coge
ese turgente deseo.
No preguntes, agarra fuerte,
no vaya a volverse etéreo.
Sé prudente con tus artes
pues no es indiferente al eco,
y sonidos reverberantes,
rítmicos y bien compuestos,
pueden provocar su llanto
haciendo que de su boca
lágrimas de lava blanca
broten y arrastren su fuego.
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