Cuando nos pueden las ganas, resistirse es inútil.
Y poseídos, y con ansia, con desdén nuestras ropas dejamos caer.
Y con firmeza mi cuerpo sobre el suelo tumbaste.
Y con habilidad y certeza con tu piel me cubriste.
Y entre besos y risas, bajo mi ombligo buscaste.
Y golosa, y mimosa, mi ariete cogiste.
Y con perfecta maestría a tu potro montaste, cabalgando con brío
hasta el clímax final.
Sonrisas que dan paso al placer, una maravillosa tentación para caer...
ResponderEliminarSonrisas para disfrutar.
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