Y al sentir tus uñas en mi espalda se desataron mis ganas.
Mi respiración contuve.
Clavándolas, mi piel rasgaste.
Arqueé mi cuerpo desnudo.
Mi dureza despertaste.
Y no desistí de tenerte
hasta que, con pasión fuerte,
bajo mi cuerpo te tuve.
Y no abandoné tus muslos
hasta hacerte derramar.
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