Disfrutemos la pereza de un domingo.
Démosle un sorbo a ese café.
Desde que sobre ti me recosté,
con tu calor y tu pasión mi paz extingo.
¿Deseo? Por ti, siempre.
¿Ganas? De ti, muchas.
¿Paciencia? Me volví impaciente.
Deja a un lado la taza y alarga tu mano ausente.
Que mi piel quiere sentirte, mi cuerpo quiere tenerte.