Sacudidas de puro placer
las que agitan nuestros cuerpos
cuando el incipiente clímax
se cierne sobre nosotros.
Cuerpo con cuerpo cubierto,
corazones desbocados,
ritmo de respiración incierto,
caderas de ritmo alocado.
Nuestras miradas clavadas,
nuestros pubis encajados,
sobre mis nalgas tus muslos,
entre los tuyos mi falo.
Me mojas inocentemente,
te riego con mi néctar blanco.
Cuánta poesía desbocada...
ResponderEliminarLa poesía no conoce de riendas.
Eliminar