El sol caía despacio
mientras tu cuerpo tomaba,
sigue fuerte, me dijiste,
cuando mi cuerpo abrazabas.
La música marcó el ritmo,
tus jadeos mis envites,
mi cuerpo profundo entraba
en todos tus escondites.
Sigue y no pares ahora,
con diligencia accedí,
a empujar fuerte y profundo,
hasta que tu vientre oculto,
con rítmicas oleadas,
de mi interior desbordante
hasta la última gota errante
con tu placer arrancabas,
cayendo los dos complacidos,
con los sexos satisfechos
y las almas elevadas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Deja tu comentario sincero sobre lo que te ha parecido el relato. Lo leeré con mucha atención. Gracias.