Los Magos de Oriente obraron su magia la pasada madrugada en casi
todos los hogares del mundo, aunque mi sorpresa fue mayúscula cuando, la mañana
del día 6 me levanté con la ilusión de un niño y fui corriendo al árbol que
adornaba el salón.
Por la noche habíamos preparado una cena especial, nos vestimos
para la ocasión y para saborear ese champán que nos encanta. Una velada
tranquila, en la que no faltaron las fresas que tanto te gustan.
Nos hicimos arrumacos entre sorbo y sorbo. Los besos nos
embriagaron y las manos, descaradas, buscaron las cremalleras, los botones, los
cierres y los corchetes, para desnudar nuestras anatomías y desaforar nuestros
deseos.
La pasión se apoderó de la razón y tu dulce carácter se tiño de energía.
La niña dejó salir a la mujer, que quedó eclipsada cuando asomó la pantera.
Entre ronroneos y rugidos no dejaste pasar la oportunidad para
tomar el control, para tumbarme sobre la cama, para ponerte sobre mí, para
incendiarte entre llamas, para frotarte con descaro, para buscar tu placer, para
perder tu recato, para hacerme desesperar, para montarme sin miramientos, para
buscar tu verdad, y dejar tus necesidades complacidas y saciadas.
Cuando me desarmaste rendido, al tiempo que entrabas en trance, tus
caderas desbocadas me arrancaron un gruñido y una carcajada sorda salió de tu
garganta, señal de que habías quedado satisfecha, de que habías triunfado, de
que te sentías hecha.
Dormimos abrazados hasta que el impertinente sol de la mañana
llamó a la puerta de mis párpados y corrí a ver qué sorpresa tenía bajo el
árbol.
Entre decepcionado y triste, comprobé que no había ningún regalo
para mí y sentí tu presencia en el quicio de la puerta de dos hojas del salón.
Me mirabas traviesa y sonriendo.
Has sido un chico malo, te has portado mal y no tienes regalos,
pero, aun así, no dejaré de follarte cada vez que me apetezca, me dijiste
displicente.
Te sonreí asumiendo, y admitiendo, sin importarme mucho los
presentes al recordar el placer que me regalaste cuando te apoderaste de mí la
noche anterior.
Felices Reyes Magos.
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