Tras el agotador día, mi cuerpo te entrego.
Juega conmigo, si quieres.
Ámame, no me resisto.
Mi cansancio no anula mi deseo,
mis fuerzas reservo a tu capricho.
Me tumbo, me montas, disfrutas, te ríes.
Tu felicidad es mi placer.
Sigue, no pares, hasta que arranques la carcajada que guardamos
entre los muslos.
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