METRICOOL

martes, 27 de febrero de 2024

LUZ AL FINAL DEL TÚNEL


Y cómo, del sol más resplandeciente, pasamos a las más oscuras tinieblas, no lo sabe nadie. Pero nuestra lucha ganará la batalla, nuestra fuerza se verá potenciada por las sinergias de nosotros dos para conseguir vencer al mal y ahí, al final del negro túnel, una luz cegadora ofenderá la sensibilidad de mis pupilas y, aun así, intuiré tu silueta esperándome paciente.,

Y te alargaré la mano, y tú la tomarás. Y caminaremos juntos hacia la claridad para poder apreciar de nuevo nuestros cuerpos. Para mirarnos a los ojos con deseo, para comenzar a recuperar el tiempo perdido en esta mala pesadilla.

Los mismos cuerpos que apenas unas semanas no veían el momento de descansar en la batalla del amor. Esos que no daban tregua a la pasión. Esos que se arqueaban en gimnásticas formas siempre buscando el punto de máximo placer.

Respiraciones agitadas y piel erizada al sentir esos dedos arañando mi espalda, hasta cogerme con fuerza por las nalgas.

Corazones desbocados al sentir mis dedos trotar desenfadados por la cara interna de tus piernas camino del desfiladero de tus muslos.

Agónicos gemidos cuando la humedad te invade y la tensión me supera. Jadeos ahogados cuando el abrasador calor de mi masculinidad se abre camino entre tus dulces y resbaladizos pétalos. Gruñidos de placer cuando nos fundimos en un solo ser, acoplados en lo más profundo de tus entrañas.

Caderas que agitas con deseo, mientras abrazas mi cintura con tus muslos. Pechos que se ofrecen ante la búsqueda sedienta de mi boca. Bocas que se encuentran con deseo, lenguas que se enredan, mientras mi pubis fricciona con intensidad aplastando tu más delicado caramelo.

Aumento la velocidad de los envites, el aire nos falta a la vez que una leve transpiración hace que tu pecho brille. Abandonas tu cabeza hacia atrás, te retuerces con fuerza mientras me mantienes atrapado dentro de ti. Tus manos en mis caderas dirigen el ritmo endemoniado que quieres egoístamente.

Gimes con fuerza, jadeas con ansia, me muevo con la precisión que me marcas y te inundo cayendo desfallecido sobre ti.

Nuestros corazones laten acompasados.

Recuperamos el aliento.

Se hizo la luz.

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