Exhausto, al final del día, me rindo sobre la cama. No te duermas,
me previenes, queda noche por venir, no aguanto mis ganas por ti, celebremos
que ya es viernes.
Y sin compasión, y con el torso desnudo, sobre mi cuerpo
indefenso, saltas como una amazona, que monta a su potro, y lo doma, que galopa
sin consuelo hasta alcanzar el confín, del placer más exquisito, del mejor
goce, y al fin, descanso sin ropa a tu lado, dormimos juntos por fin.
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