Camino del paraíso se nos cayeron las prendas. Ropas que descubren
pieles suaves y cuerpos calientes.
Un peldaño más y comenzará el trance de la carnal entrega.
Sigue mis pasos, prepara tu mente, coge mi mano, entramos al altar
donde se consumará la placentera comunión de los cuerpos, unidos y fundidos por
la abrasadora cópula.