La noche desata tu lengua y pides tu oscuro capricho, inconsciente
de que en mis fueros contengo la intensidad de mis deseos.
Te muestras ofrecida, te entregas sin reparos, te tomo sometida,
complazco los zarpazos que con tus nalgas me lanzas a cada envite rasgado de mi
cintura rabiosa, por empujar en tu cuerpo la dureza de mi lanza para llevarte
al orgasmo.
Me encanta el contraste que reflejan tus palabras entre intensidad pero a la vez sometimiento a los deseos de ella...
ResponderEliminarEs el faro que guía mis acciones, complacerla en sus deseos.
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