El amanecer desdibujó la silueta de mi cuerpo, barrando con su sol
mi espalda cuando, confundido, desperté acompañado de tu ausencia.
Contrariado, hundí mi nariz en la almohada y olí tu aroma
impregnado en las sábanas, sentí el calor de tu aterciopelada piel, y oí tus
gemidos del placer nocturno resonando en mi cabeza.
Y te sentí a mi lado, cuando regresaste después de una ducha.
¿Te apetece un café o prefieres algo dulce?
Mejor un café que el tema goloso da mucho que hablar... jajajaja
ResponderEliminarEl quiera hablar, que hable, quizá es el que más tenga que callar.
EliminarCreo que no me expliqué bien, me refería que da mucho que hablar, si lo recuerdas, por el tema del chocolate del otro día que nos gusta mucho a los dos.
EliminarY tanto... jajajaja.
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