En tus manos confío cuando, revoltosa, insistes en rasurarme a la
salida de la ducha.
Acto de íntima confianza en el que nuestros cuerpos se acercan,
nuestras pieles se erizan y mi rostro se suaviza.
Prólogo de apasionados besos, toallas que caen y amores de mañana.
La seguridad y la confianza dan paso al placer...
ResponderEliminarSin ninguna duda, exponer tu cuello es una manera de ofrecer tu cuerpo, en toda su extensión y, siempre, bajo mi punto de vista.
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