Despierto el domingo agotado,
después de una noche alegre,
despierto desnudo a tu lado,
después de liberar el cierre del botón de mi pijama.
Después de preparar mi arma,
hasta el momento dormida,
buscaste alimentar tu alma,
con mi rigidez fruncida enterrada en tus entrañas.
Y por buscar encontraste,
mi cuerpo a ti abandonado,
y sin pedir permiso montaste,
a tu potro desbocado,
hasta sacarle la esencia con la que satisfacer tus ganas.
Una forma sutil de despertar el deseo...
ResponderEliminarArmas de mujer poderosas y efectivas.
EliminarNo voy a generalizar pero normalmente cuando una mujer se lo propone al final es quien dispone jajaja
EliminarNo tengo ninguna duda, y el que no lo crea así, o es un vanidoso o se engaña a sí mismo.
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