METRICOOL

miércoles, 20 de diciembre de 2023

CLARIDAD AL ALBA


La luz de la mañana despertó el día, burlando las persianas que olvidamos bajar.

El sol despertó tu cuerpo cuando mis labios te robaron un beso en duermevela.

Claridad al alba, amor de mañana, preludio del desayuno que está por llegar.

No hagamos más pereza, dejémonos llevar.



 

martes, 19 de diciembre de 2023

NÍVEAS NALGAS


Prepara tus níveas nalgas para el oscuro castigo.

Blancos deseos.

Negros placeres.



 

lunes, 18 de diciembre de 2023

PRECIADA PRESA



Deja tu cuello a mi alcance y serás mi más preciada presa.

Gime al primer mordisco y desatarás todo mi deseo.

Suspira. Jadea. Goza.

 

domingo, 17 de diciembre de 2023

FANTASÍA FRUSTRADA



No era la primera que vez que charlábamos, de hecho, llevábamos haciéndolo unos meses y, poco a poco, habíamos ido cogiendo confianza el uno con el otro. Nuestras conversaciones habían sido de lo más dispares, desde temas banales, como la socorrida climatología en insulsas conversaciones de ascensor, hasta cuestiones más profundas, como las conexiones espirituales y las comuniones tántricas entre las personas, pasando de refilón por cuestiones políticas o religiosas.

Obviamente, el tema de las relaciones íntimas había aflorado en más de una ocasión, y los dos habíamos mantenido un perfil más bien bajo, sin entrar en demasiados detalles ni profundizando tanto como para descubrir los gustos y perversiones que, en mayor o menor medida, todos guardamos en nuestra intimidad más privada, a pesar de lo cual, sí que habíamos abordado en alguna ocasión la importancia de evitar la monotonía en las relaciones de pareja, en buscar alicientes que salpimentaran los encuentros y, por supuesto, en dejar volar la imaginación y alimentar las fantasías.

En cierta ocasión te confesé que me encantaba tu forma de ver e interpretar las fantasías y, además, que las compartieras conmigo. Los dos habíamos llegado a la conclusión de que, a veces, son solo eso, fantasías que, quizá si intentamos hacerlas realidad, quizá por haberlas hecho tan deseadas, quizá por haberlas idealizado, resultaban frustrantemente decepcionantes. En cambio, los dos estábamos convencidos de que otras fantasías eran para cumplirlas, para materializarlas, para llevarlas a cabo, para disfrutarlas, embriagándonos por ese perturbador aroma del deseo al fin alcanzado.

En esas nos encontrábamos cuando los dos reparamos en la fantasía de compartir una ducha. Una fantasía que, a priori, no debiera resultar difícil disfrutarla pero que no siempre resulta fácil que eso suceda, unas veces por cuestiones como el propio plato de ducha y el espacio disponible, otras por la temperatura y otras porque, seamos sinceros, no todos tenemos las mismas fantasías y hay personas a las que un encuentro bajo el agua les resulta tan morboso como resolver una integral.

Recuerdo haber desnudado mi alma frente a ti, en ese aspecto, revelándote que, para mí, siempre era un placer disfrutar de una ducha de agua tibia. Que sentir las gotas golpeando sobre nuestras cabezas y nuestros hombros y cómo resbalaban por nuestra piel desnuda era una sensación indescriptible.

Hacía mucho tiempo que no disfrutaba de esos placeres, tanto que, según lo iba recordando mi imaginación se iba desbordando.

Además, apunté, si la ducha está acompañada de la mejor compañía, miel sobre hojuelas. Disfrutar del agua compartiendo espacio con la persona amada y su piel anhelada y deseada, sentir las salpicaduras del agua de un cuerpo a otro, rozarnos las manos tímidamente y cogernos por ellas, mientras nuestros ojos se buscan y nuestros labios se encuentran curiosos, a la vez que el agua cae por nuestros rostros empañando nuestras miradas resulta inevitablemente excitante.

Sentir nuestros labios mojados, cuando nuestros cuerpos se rozan inevitablemente, mientras siento tus senos en mi pecho y nuestros corazones se aceleran hasta no poder evitar fundirnos en un abrazo bajo el agua, uniendo nuestros cuerpos mientras nuestras lenguas siguen jugueteando, hace que el deseo comience a transpirar en nuestras pieles.

Continuar, besándonos los cuellos, mordisqueándonos los hombros, hasta que me permites seguir explorando sobre tu piel, dejando que la punta de mi lengua se arrastre por tu anatomía, recorriendo tu escote y tus pechos, buscando tus pezones que comienzan a desperezarse cuando sientes como dibujo circulitos sobre tus tostadas areolas, hace que mi vigilante sexo se erija impertinente, y provocas que desee seguir descendiendo por la copa de tus senos, resbalando por tu abdomen buscando tu ombligo, bajando por tu tripita hasta llegar a tu pubis, que rodeo delicadamente, haciéndote sentirlo ignorado, siguiendo bajando por tu muslo, alcanzando tu rodilla, llegando a tu tobillo y tu pie, que con hábil gesto levantas dejándolo al alcance de mi boca, y comienzo a besar tus deditos, recorriendo los espacios entre ellos con mi lengua, introduciéndolos en mi boca y succionándolos, mientras mis manos acarician la cara interna de tu rodilla y de tu muslo, mientras me observas, arrodillado debajo de ti, disfrutando de la estampa de mi desnudez cubierta bajo la capa de agua, nos lleva a un estado de potenciada tensión sexual.

Y así, sin levantar mis labios de tu piel, comienzo a ascender por tu tobillo hasta llegar a tu rodilla, y desde allí, sigo subiendo por la cara interna de tu muslo, que has elevado posándolo sobre mi hombro, para dejarme más accesible tu rinconcito más preciado. Alargo mi cuerpo y apenas lo rozo con mi rostro, alcanzándolo y, muy suavemente, comienzo a circunvalarlo con mi lengua, subiendo por tus ingles hasta alcanzar tu caramelito de placer, que sutilmente rozo pasando sobre él, todavía protegido por su capuchoncito de piel, y comienzo a descender por tu otra ingle, hasta llegar al final de tu sexo desde donde, en vez de detenerme, continuo en infernal recorrido hasta alcanzar tu prohibido esfínter, que masajeo suavemente con mi lengua antes de volver a recorrer tu intimidad de sur a norte pero, esta vez, apoyando mi lengua en tu vagina y, presionando suavemente pero con firmeza, la deslizo entre tus labios vaginales y comienzo a recorrerte hasta llegar a tu clítoris que, ahora ya, asoma curioso, brillante, terso y sonrosado, en busca del ansiado placer. Lo beso y lo succiono, lo recorro y lo masajeo con mi lengua y mis labios, sintiendo como se torna turgente por la excitación.

Has comenzado a destilar tu dulce néctar, que mezclado con el agua que cae y con mi saliva, extiendo por cada rincón de tu entrepierna. Las crestas de tus labios se muestran nerviosas, desplegándose a cada pasada de mi mojado apéndice, que no cesa en la búsqueda de nuevos rincones, deshaciendo pliegues y liberando placeres.

Ahogados gemidos salen de tu garganta cuando vuelves a sentir la presión, esta vez más intensa, de la punta de mi lengua en tu ano, que comienza dar muestras de entrega aflojando sus anillos y, manteniendo la tensión, la arrastro hacia tu sexo hasta penetrarte aplastando mi rostro contra tu cuerpo y, a la vez que te sujeto con las manos por las nalgas, comienzo dibujar círculos en tu interior, recorriendo todas tus paredes vaginales, y tu respiración se agita cuando comienzas a sentir como tu coñito convulsiona en rítmicas oleadas de placer que te arrancan un prolongado gruñidito al sentirte abandonada al abismo del orgasmo.

Y siento mi erección palpitante abandonada mientras disfruto de tu placer en mi rostro.

Y, ufff, mejor lo dejo ahí, porque creo que imaginando y fantaseando, lo que siento en mi sexo ahora mismo es pura realidad.

Y, en cualquier caso, nunca te quedes con ganas de una ducha, de una buena ducha, si tienes la oportunidad.


 

sábado, 16 de diciembre de 2023

RASURADO ENCUENTRO



En tus manos confío cuando, revoltosa, insistes en rasurarme a la salida de la ducha.

Acto de íntima confianza en el que nuestros cuerpos se acercan, nuestras pieles se erizan y mi rostro se suaviza.

Prólogo de apasionados besos, toallas que caen y amores de mañana.


 

viernes, 15 de diciembre de 2023

CALOR AL ALBA



Al alba, calor buscaste, y en mi cuerpo te fijaste.

Cuando salí de la ducha y te vi, esperando paciente, con tu taza de café, contemplando como terminaba de secar mi cuerpo con la toalla, no pude por menos que ofrecerte el espectáculo de mi cuerpo desnudo.

Aprovechaste la ocasión, saboreaste el café, disfrutaste de mí.

¿Otro café?

 

jueves, 14 de diciembre de 2023

MORDISCOS DE MUSLOS


Dame los buenos días con mordiscos de tus muslos.

Afloja mi vara, funde mi hierro, regala mi vientre.

Cabalga con brío.

Complace tus gustos hasta que se corra tu mente.



 

miércoles, 13 de diciembre de 2023

OJOS DELATORES



El brillo de tus ojos delató tus aviesas intenciones. La lujuria de tu mirada evidenció mis temidas sospechas. Tu habilidad al desnudarme confirmó que estabas dispuesta a poseerme hasta satisfacer tus ansias de placer.

 

martes, 12 de diciembre de 2023

DESPERTAR DOMINICAL



Despierto el domingo agotado,

después de una noche alegre,

despierto desnudo a tu lado,

después de liberar el cierre del botón de mi pijama.

Después de preparar mi arma,

hasta el momento dormida,

buscaste alimentar tu alma,

con mi rigidez fruncida enterrada en tus entrañas.

Y por buscar encontraste,

mi cuerpo a ti abandonado,

y sin pedir permiso montaste,

a tu potro desbocado,

hasta sacarle la esencia con la que satisfacer tus ganas.


 

lunes, 11 de diciembre de 2023

LENTAS HORAS



El día transcurrió sin prisa, dejando que las horas pasaran como quien no tiene prisa porque el deseado momento llegara, provocando que aumentara exponencialmente tu impaciencia. El encuentro se ha demorado más de lo que nuestros cuerpos hubieran deseado, más de lo que nuestros labios estaban dispuestos a esperar, más de lo que nuestros sexos han podido contener, mucho más de lo que cuesta robarle un orgasmo a la tímida y casta vecina de rellano.

Los nervios se adueñaron de tu ser, provocando mil sensaciones, hermosas y contradictorias. El deseo hizo que deambularas por casa como una leona enjaulada, de una habitación a otra, del salón a la cocina, pasillo arriba, pasillo abajo, sin dejar de mirar, inquieta, el telefonillo del portero automático cada vez que estaba a tu alcance, mientras tus tacones repicaban sordos en la madera del parqué.

Sentiste tu sexo dispuesto, preparado, húmedo, cálido y hormigueante, y temiste perecer joven en la hoguera del deseado clímax. Temiste estallar en explosivo clímax antes de lo que la piel que ansía ser acariciada necesita para erizarse al contacto con la persona deseada.

El listón estaba alto y sabías que no te iba a defraudar, del mismo modo que no me iba a conformar con cualquier beso, con cualquier caricia, con cualquier placer. Los dos éramos conscientes de la sibarita sesión de placer que íbamos a disfrutar.

Sublime ha de ser la comunión de dos seres que se entienden, sin pronunciar palabra, con el lenguaje de los signos, de las miradas, de la dulce dominación que te lleva a obedecer, que me obliga a complacer.

Confías y temes, deseas y agobias, esperas y ruegas que no me retrase. Te preparas para servir, para complacer y, sobre todo, para gozar.

No conocerme le da un plus de excitación a tu inquietud, pero tienes claro las cotas de placer que puedes alcanzar, lo que aún aviva más tus ganas.

Llegué. Te callaste. Bajaste la mirada y un escalofrío recorrió tu espalda. Tu cuerpo tembló, tus rodillas se aflojaron y tu entrepierna entró en combustión.

Ahora ven, no hay vuelta atrás. Es inútil que retrocedas a cada paso que doy. La suerte está echada. El placer repartido. Inspira profundamente. Comienza la sesión.


 

INDESCRECIÓN TRANSPARENTE

  Indiscreción transparente la del vidrio que muestra el abrazo que te brindo después de nuestro placer. Momento mágico de máxima conexión...