Hay sueños confesables y otros que merece la pena guardar para
nosotros.
Los míos te los confesaré, aún a riesgo de que me reproches no
haber sido la protagonista de los mismos.
Vamos a la suite.
Soñemos
Nada es lo que parece, pues hasta el más romántico de los hombres tiene su lado oscuro.
Hay sueños confesables y otros que merece la pena guardar para
nosotros.
Los míos te los confesaré, aún a riesgo de que me reproches no
haber sido la protagonista de los mismos.
Vamos a la suite.
Soñemos
Esta, mi historia, no es en sí un gran relato, sino más bien, microrrelatos, más o menos extensos, más o menos autobiográficos, donde se mezcla el recuerdo de experiencias con fantasías, de olvidadas sensaciones con deseados encuentros. No es mi ánimo ofender a nadie, pues en el fondo es una forma de terapia para calmar los diablillos que habitan en mi mente, a veces traviesos, a veces oscuros, pero siempre respetuosos con todo el mundo.
Es cierto que se divierten dibujando en mi mente situaciones que, en mi intimidad, me atrapan y doblegan, haciéndome caer en el pecado de la carne.
Parafraseando al popular cantante, "a mis cincuenta y tres, cincuenta y dos dicen que aparento", lo que me hace tener cierto bagaje sin perder por ello, ni un ápice, el brillo curioso en mis pupilas, las ganas de aprender, de conocer, en definitiva, de vivir.
Espero que, desde ahí, disfrutes con mis humildes aportaciones, las leas, y seas indulgente con este aficionado autor, partiendo con la premisa, precisamente, de que son pequeñas historias contadas por un amateur.
No te robo más tiempo y te invito, humildemente, a que leas y opines, con toda tu sinceridad. Aprenderemos los dos.
Se os saluda.
Nívea piel la de tus nalgas desnudas que se tornan sonrosadas cada vez que la palma de mi mano cae sobre ellas. Resuello que recuperas cuand...
Nunca es tarde para hacer los sueños realidad ¿Tienes algún sueño inconfesable?
ResponderEliminarTodos tenemos sueños inconfesables. Pero son eso, inconfesables.
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