Igual que el jinete entiende a su yegua, tú, ágil amazona, tienes
bien domado al potro, y un solo gesto, una indicación, será suficiente orden
para que se deje montar.
E igual que tú disfrutas del alegre trote, potro yo me siento, y
gozo, cuando con fuerza me montas.
Galopa con ganas, galopa.
Móntame con brío, trota.
Hasta llegar al destino,
entre bridas y bocados,
sobre mi cuerpo sudado,
agitado y excitado.
hasta descansar calmado
con nuestro clímax mojado.
Una maravillosa expresión del arte ecuestre, en mi opinión qué belleza tiene la palabra amazona.
ResponderEliminarMuchas gracias. Creo que todo lo relacionado con el caballo tiene belleza.
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