METRICOOL

lunes, 11 de diciembre de 2023

LENTAS HORAS



El día transcurrió sin prisa, dejando que las horas pasaran como quien no tiene prisa porque el deseado momento llegara, provocando que aumentara exponencialmente tu impaciencia. El encuentro se ha demorado más de lo que nuestros cuerpos hubieran deseado, más de lo que nuestros labios estaban dispuestos a esperar, más de lo que nuestros sexos han podido contener, mucho más de lo que cuesta robarle un orgasmo a la tímida y casta vecina de rellano.

Los nervios se adueñaron de tu ser, provocando mil sensaciones, hermosas y contradictorias. El deseo hizo que deambularas por casa como una leona enjaulada, de una habitación a otra, del salón a la cocina, pasillo arriba, pasillo abajo, sin dejar de mirar, inquieta, el telefonillo del portero automático cada vez que estaba a tu alcance, mientras tus tacones repicaban sordos en la madera del parqué.

Sentiste tu sexo dispuesto, preparado, húmedo, cálido y hormigueante, y temiste perecer joven en la hoguera del deseado clímax. Temiste estallar en explosivo clímax antes de lo que la piel que ansía ser acariciada necesita para erizarse al contacto con la persona deseada.

El listón estaba alto y sabías que no te iba a defraudar, del mismo modo que no me iba a conformar con cualquier beso, con cualquier caricia, con cualquier placer. Los dos éramos conscientes de la sibarita sesión de placer que íbamos a disfrutar.

Sublime ha de ser la comunión de dos seres que se entienden, sin pronunciar palabra, con el lenguaje de los signos, de las miradas, de la dulce dominación que te lleva a obedecer, que me obliga a complacer.

Confías y temes, deseas y agobias, esperas y ruegas que no me retrase. Te preparas para servir, para complacer y, sobre todo, para gozar.

No conocerme le da un plus de excitación a tu inquietud, pero tienes claro las cotas de placer que puedes alcanzar, lo que aún aviva más tus ganas.

Llegué. Te callaste. Bajaste la mirada y un escalofrío recorrió tu espalda. Tu cuerpo tembló, tus rodillas se aflojaron y tu entrepierna entró en combustión.

Ahora ven, no hay vuelta atrás. Es inútil que retrocedas a cada paso que doy. La suerte está echada. El placer repartido. Inspira profundamente. Comienza la sesión.


 

2 comentarios:

  1. Valentía y confianza plena para llevar a cabo ese encuentro, sin conocimiento de quien es y qué pasará...

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INDESCRECIÓN TRANSPARENTE

  Indiscreción transparente la del vidrio que muestra el abrazo que te brindo después de nuestro placer. Momento mágico de máxima conexión...