METRICOOL

domingo, 16 de junio de 2024

HOY TENGO GANAS


Anodina mañana de jueves en la que el sol, perezoso, se resiste a iluminar el día y a templar los cueros. Cuerpos yacientes dormidos en el discreto tálamo, templo de placeres compartidos. Almas perversas que despiertan traviesos rincones privados de nuestras anatomías Almas que calientan más que el propio sol que se anuncia, sexos que curiosos reaccionan.

Deseo febril.

Mástil templado que al alba se yergue cuando mi mente todavía duerme, buscando entre sueños tu dulce bandera con la que enarbolar la mañana.

Calor ardiente.

Hoy tengo ganas de despertar sobre ti, te tomarte sin permiso, de cubrirte con mi cuerpo, de poseerte y amarte, de hacerte disfrutar y gozar, de llevarte al paraíso del placer, de hacer que tu vientre explote hasta empaparme, y que me exprimas no dejando en mi interior ni una gota de mi néctar, para deleitarnos los dos con el placer del desayuno más sabroso.

Tras la pasión las miradas, los besos, los abrazos. Una caricia, un te quiero, una taza de café.


 

sábado, 15 de junio de 2024

NOVATA SOMETIDA


Siempre supe que no sería fácil doblegar tu irreverencia, más lo comprendiste rápido. Nunca te imaginaste postrada y ofrecida a las artes que se iban a desdibujar sobre la piel de tu cuerpo. El silbido del látigo, cortando el aire, hace que se te encoja el estómago, pero que se te erice la piel, pero eso no es nada comparado con las húmedas e involuntarias reacciones que tu entrepierna experimenta al sentir el cuero sobre tus nalgas. Gemidos ahogados que se escapan de tu garganta con cada caricia. Espalda que se arquea y cimbrea como junco verde cada vez que el cuero se posa sobre tu cuerpo. Pechos que despiertan insolentes marcando tus pezones vigías al sentir como tu sexo se contrae rítmicamente.

Ahora sigues sin entenderlo, pero lo suplicas, consciente de que el dolor se ausenta cuando aparece el goce. Buscando el placer que mi presencia provoca en tu mente, buscando el placer que mi disciplina provoca en tu sexo. Buscando placer y más placer.

Placer sublime e indescriptible.


 

viernes, 14 de junio de 2024

BATERÍA BAJA



Todos tenemos momentos angustiosos en los que sentimos que nos falta la energía, estamos decaídos, flojos, con las baterías bajas, como ese viejo juguete que, a duras penas, consigue moverse y hacer parpadear las luces cuando lleva meses condenado al ostracismo del fondo de un cajón con las pilas alcalinas a punto de expirar.

Eso es lo que le ocurre a mi cuerpo cuando hace tiempo que no comparte momentos de especial intimidad y unión con una mujer que sepa sacar mi lado más romántico y cariñoso y provoque el oscuro y perverso.

Como un vampiro que barrunta el alba, y precisa alimentar su alma con la sangre de una damisela inocente, yo necesito alimentar mi cuerpo y mi mente, con las caricias, palabras, besos y esencias de una mujer contundente, de una mujer entregada, de una poderosa hembra.

Una fémina que haga que mi sangre hierva, que mi cuerpo dormido metamorfosee y recobre la vida y que mi sexo entre en incandescencia. Una mujer que sienta su vientre revolverse al contacto con mi piel, que sienta entre tus muslos el rescoldo de unas brasas que se avivan por momentos, que sienta el deseo irreprimible de colmar sus puertas de placer con la entrada de mi más servicial invitado.

Y así, los dos, en privado encuentro, en visceral coyunda, en salvaje y animal cópula dar rienda suelta a nuestras ansias, dejar que se liberen nuestras tensiones, compartir fluidos y cargar nuestras baterías hasta el próximo encuentro.

 

jueves, 13 de junio de 2024

SOLEDAD


Soledad es lo que siento cuando, de noche y desnudo, tumbado en mi cama, alargo la mano buscando tu cuerpo y solo encuentro tu ausencia.

Soledad es quien me visita por sorpresa cuando, excitado, necesito tenerte y al buscarte no alcanzo la tersura de tu piel.

Soledad es la que me arroja al abismo de la autocomplacencia cuando, nublado por mis instintos, no puedo evitar buscar y apretar con desesperación mi sexo.

Soledad es la que me acompaña, me dirige y me agita, susurrándome que libere la tensión que se acumula en mis testículos.

Soledad es la que me abraza, consuela y acuna, una vez derramado, saciado y tranquilo, esperando el momento de volver a provocarme.

¿Eres tú mi soledad?


 

miércoles, 12 de junio de 2024

TÚ A SOLAS



Preguntaste y contesté. Y tu imaginación comenzó a desbordarse. Y tu curiosidad comenzó a despegar. Y tras una pregunta vino otra, y otra, y otra, convirtiendo la velada en un tercer grado sobre mis artes amatorias. Cuando terminamos la botella de vino quisiste más. No te conformaste con palabras y demandaste pruebas fehacientes de lo que unas copas de vino antes, te había explicado. La ropa fue cayendo mostrando nuestros cuerpos sin adornos, salvo con los propios que la naturaleza nos otorgó. Te tumbaste y me retaste: -vamos, demuéstrame lo que me has dicho. Y cerraste los ojos y te abandonaste a toda suerte de caricias y de besos. Y seguiste con diligencia las instrucciones sobre lo que tenías que hacer con determinados músculos todavía desconocidos. Y ejecutaste con disciplina cada uno de los ejercicios, sorprendiéndote a ti misma de cómo tu cuerpo reaccionaba, de cómo tu piel ardía, de cómo tu sexo destilaba tu jugo más íntimo.

Y caricias en rincones ocultos te retorcían de placer mientras tus caderas se elevaban, arqueando tu espalda, clavando tus talones en la cama. Cada vez te costaba más ahogar en tu garganta gemidos imposibles. Y cada vez estabas más sorprendida del nivel de excitación que te invadía.

Y el ritmo de las caricias aumentó, en velocidad y en presión, y una extraña sensación invadió tu vientre, y dudaste, pero seguiste. Y mis dedos desbocados frotaban ese resorte de placer desconocido por ti, y sentí tus contracciones, esta vez involuntarias, premonitorias del clímax que se asomaba entre tus muslos. Y avancé, y aceleré, y perseveré con la certeza de que lo mejor estaba por llegar, hasta que no pudiste evitarlo y comenzaste a derramarte como un manantial en primavera, salpicando mi cuerpo con ese nuevo elixir, jadeando desconsoladamente mientras te retorcías, mientras tu cuerpo temblaba y se convulsionaba, mientras cerrabas con fuerza tus muslos apresando mi mano entre ellos, todavía con mis dedos dentro de ti.

Ni por un momento buscaste mi cuerpo, esta era tu noche y tu placer fue el mío.

Hoy has amanecido sola y el recuerdo de esa sensación ha llegado a tu mente, y tu cuerpo ha deseado volver a experimentarla. Hoy ya sabes cómo y dónde acariciar. Hoy lo harás tú sola.

martes, 11 de junio de 2024

ENTREGA


Nívea piel la de tus nalgas desnudas que se tornan sonrosadas cada vez que la palma de mi mano cae sobre ellas. Resuello que recuperas cuando las acaricio con suavidad hasta que mi mano se ausenta. Cabalga tu corazón de nuevo, te preparas, lo intuyes y no yerras, pues mi mano cae de nuevo sobre tus cachetes no pudiendo contener ese respingo. Y de nuevo la caricia reconforta tu culo, mientras con profundidad inspiras.

Lenta tortura que como un maldito mantra se repite una y otra vez, preparada en mis rodillas. Lenta agonía la que sientes cuando con cada cachetada, tu prenda se empapa, absorbiendo la esencia de tu excitación.

Desisto, es pronto para que tu cuerpo se abandone al placer definitivo.

Arrastro la levedad del tanga, que te tapa, por tus piernas. Divino paisaje el de tu piel completamente despojada de nada que la proteja.

Acaricio tu espalda, acaricio tu cuerpo, acaricio tus nalgas, buscando rincones escondidos. Sientes el roce de mi dedo en el tostado anillo de tu tesoro virgen. Suave lo froto, contraes inconscientemente como intentando protegerte. Solo una leve presión dibujando círculos lentamente a tu alrededor.

¿Te gusta?, sigue, contestas. Recojo tu néctar y lo llevo justo ahí. Sigo. Te erizas, arqueas tu espalda, elevas tus nalgas.

Sientes de nuevo esa caricia circular, lenta, sutil, intensa. Notas la presión, sientes tu humedad, te excitas.

“Contrae”, te digo y aprietas con fuerza. Sientes mi dedo y tus nalgas se ajustan. “Aguanta”, prosigo, y asientes, ahogando gemidos, hasta que oyes: “relaja”, y sueltas el aire contenido, y te aflojas, y caes sobre mis piernas, y respiras con fuerza, y sientes las caricias cada vez más intensas. “Aprieta”, te ordeno, y con fuerza te cierras, y sientes tu sexo mojarse sin freno mientras los círculos sobre tu esfínter se acercan. Y mantienes esa contracción constante hasta que de nuevo un “suelta” oyes y así te desplomas. Alargo mi mano y siento el calor y la humedad de tu vulva estimulada. Y recojo tus flujos y sobre tu rincón los extiendo al tiempo que me escuchas otro “contrae, aprieta con fuerza”. Y mi dedo acecha. Acaricia, presiona, dibuja círculos sobre tu escondido clavel, hasta ordenar un “suelta”, relajas, y empujo y sientes tu cuerpo invadido por el prohibido pasillo. Y jadeas, y cierras, sintiendo como me aprisionas, sintiendo como palpitas. Aguanto el placer de sentirme prisionero por tu cuerpo hasta que de nuevo sueltas. Te calmo, no hay prisa. Y recuperada de nuevo te digo que aprietes con fuerza. Y tu vientre vibra, y tu cuerpo se contorsiona manteniendo el equilibrio sobre mis piernas. “Relaja”, te ordeno y al sentirme libre empujo suavemente hasta lo que la longitud de mi dedo me permite. Y gimes, mientras tu espalda acaricio, tu cabello peino, mientras tu cuerpo se abandona. Y digo “aprieta”, y aprietas y tu fuerza siento de nuevo en mi piel y vibro en tu interior haciendo tus nalgas batirse, e insisto, “aprieta, no sueltes ahora” y te alteras, jadeas, el aire te falta, tu cuerpo tirita, “aguanta, prosigo”, y ciñes con fuerza tu cuerpo a mi cuerpo mientras de tu entrepierna, un hilillo de tu esencia resbala en el aire buscando posarse sobre la caoba. Y “sigue”, te ordeno, y te agitas, te mueves, gruñes, te estiras, te corres, con esas rítmicas contracciones de tu vientre ardiente, de tu sexo inundado, de tu profanado ano.

Te acojo en mi regazo, te beso, te abrazo. Tu entrega me abruma, tu placer me satisface, tu sumisión me colma.

Desconcertada todavía por el placer desconocido de un orgasmo especial, buscas en mi pecho el arrullo que retorne la paz y la serenidad a tu cuerpo exhausto.

Placer y entrega.

 

lunes, 10 de junio de 2024

ASIENTO ENDIABLADO


Saciada de sexo quedaste.

Eso dijiste.

En darte placer me empleé.

Y tras gemidos, jadeos,

gruñidos y sudores,

los cuerpos reposo buscaron,

alientos girados,

bramidos audibles.

Y en tu merecido reposo, mi reina,

especial trono te preparé.

Altar de viuda de hombre

con cuerpo caliente.

Asiento endiablado,

profundo y ardiente.

Viril aderezo,

dureza brillante,

prepara tus nalgas,

penetra con ganas,

engulle el saliente.


 

domingo, 9 de junio de 2024

PLACERES SATISFACTORIOS


Según arde tu entrepierna,

tu boquita se entreabre.

Mantén tu silencio a gritos.

Inspira hondo, retén el aire.

Contrae tu vientre,

aprieta fuerte.

Siente mi dedo rozando

tus húmedos labios silentes.

Sé que tu boca se seca,

a la par que te humedeces.

Pronto alcanzarás placeres

que te dejen satisfecha.

 

sábado, 8 de junio de 2024

LA ROSA


Igual que la rosa,

fresca y hermosa,

tensa su tallo,

yo enervo mi miembro,

duro y eterno

ante ti.

Igual que la rosa,

al alba y jugosa,

despliega sus pétalos,

tú abres tus labios ante mí.

Igual que la rosa,

sin pausa, hacendosa,

estalla en flor multicolor,

tú explotas y mojas

mi cuerpo turgente

que a la par derrama

su fuego y su savia,

para calmar tu sed.


 

viernes, 7 de junio de 2024

PASIÓN DE COLOR


Camino del deseado encuentro,

nuestras manos se encuentran.

Cruce de sutiles caricias

que despiertan las pieles.

Vello erizado.

Escalofrío nervioso,

sensación inquietante.

Vientre encogido,

respiración agitada.

Corazón desbocado,

entrepierna abultada.

Humedad incipiente,

sudores en ciernes,

ropajes sobrantes,

sexos latentes.

Pasión de color que desata el roce de las yemas.

Fuego que enciende las ganas.

Irreverente.

 

NOCHE DE DIFUNTOS

Acompañando a la luna llena, tan brillante como siniestra, las campanas tañeron fúnebres a golpe de inerte badajo, anunciando la llegada de ...