Igual que la rosa,
fresca y hermosa,
tensa su tallo,
yo enervo mi miembro,
duro y eterno
ante ti.
Igual que la rosa,
al alba y jugosa,
despliega sus pétalos,
tú abres tus labios ante mí.
Igual que la rosa,
sin pausa, hacendosa,
estalla en flor multicolor,
tú explotas y mojas
mi cuerpo turgente
que a la par derrama
su fuego y su savia,
para calmar tu sed.
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