Soledad es lo que siento cuando, de noche y desnudo, tumbado en mi
cama, alargo la mano buscando tu cuerpo y solo encuentro tu ausencia.
Soledad es quien me visita por sorpresa cuando, excitado, necesito
tenerte y al buscarte no alcanzo la tersura de tu piel.
Soledad es la que me arroja al abismo de la autocomplacencia
cuando, nublado por mis instintos, no puedo evitar buscar y apretar con
desesperación mi sexo.
Soledad es la que me acompaña, me dirige y me agita, susurrándome
que libere la tensión que se acumula en mis testículos.
Soledad es la que me abraza, consuela y acuna, una vez derramado,
saciado y tranquilo, esperando el momento de volver a provocarme.
¿Eres tú mi soledad?
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