METRICOOL

miércoles, 12 de junio de 2024

TÚ A SOLAS



Preguntaste y contesté. Y tu imaginación comenzó a desbordarse. Y tu curiosidad comenzó a despegar. Y tras una pregunta vino otra, y otra, y otra, convirtiendo la velada en un tercer grado sobre mis artes amatorias. Cuando terminamos la botella de vino quisiste más. No te conformaste con palabras y demandaste pruebas fehacientes de lo que unas copas de vino antes, te había explicado. La ropa fue cayendo mostrando nuestros cuerpos sin adornos, salvo con los propios que la naturaleza nos otorgó. Te tumbaste y me retaste: -vamos, demuéstrame lo que me has dicho. Y cerraste los ojos y te abandonaste a toda suerte de caricias y de besos. Y seguiste con diligencia las instrucciones sobre lo que tenías que hacer con determinados músculos todavía desconocidos. Y ejecutaste con disciplina cada uno de los ejercicios, sorprendiéndote a ti misma de cómo tu cuerpo reaccionaba, de cómo tu piel ardía, de cómo tu sexo destilaba tu jugo más íntimo.

Y caricias en rincones ocultos te retorcían de placer mientras tus caderas se elevaban, arqueando tu espalda, clavando tus talones en la cama. Cada vez te costaba más ahogar en tu garganta gemidos imposibles. Y cada vez estabas más sorprendida del nivel de excitación que te invadía.

Y el ritmo de las caricias aumentó, en velocidad y en presión, y una extraña sensación invadió tu vientre, y dudaste, pero seguiste. Y mis dedos desbocados frotaban ese resorte de placer desconocido por ti, y sentí tus contracciones, esta vez involuntarias, premonitorias del clímax que se asomaba entre tus muslos. Y avancé, y aceleré, y perseveré con la certeza de que lo mejor estaba por llegar, hasta que no pudiste evitarlo y comenzaste a derramarte como un manantial en primavera, salpicando mi cuerpo con ese nuevo elixir, jadeando desconsoladamente mientras te retorcías, mientras tu cuerpo temblaba y se convulsionaba, mientras cerrabas con fuerza tus muslos apresando mi mano entre ellos, todavía con mis dedos dentro de ti.

Ni por un momento buscaste mi cuerpo, esta era tu noche y tu placer fue el mío.

Hoy has amanecido sola y el recuerdo de esa sensación ha llegado a tu mente, y tu cuerpo ha deseado volver a experimentarla. Hoy ya sabes cómo y dónde acariciar. Hoy lo harás tú sola.

2 comentarios:

  1. Donde hay un buen maestro todo aprendizaje es un privilegio...

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    1. Solo los alumnos inteligentes aprecian, disfrutan y aprovechan a un buen tutor. Muchísimas gracias.

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TÚ A SOLAS

Preguntaste y contesté. Y tu imaginación comenzó a desbordarse. Y tu curiosidad comenzó a despegar. Y tras una pregunta vino otra, y otra, y...