METRICOOL

sábado, 10 de febrero de 2024

ALMAS ELEVADAS



El sol caía despacio

mientras tu cuerpo tomaba,

sigue fuerte, me dijiste,

cuando mi cuerpo abrazabas.

La música marcó el ritmo,

tus jadeos mis envites,

mi cuerpo profundo entraba

en todos tus escondites.

Sigue y no pares ahora,

con diligencia accedí,

a empujar fuerte y profundo,

hasta que tu vientre oculto,

con rítmicas oleadas,

de mi interior desbordante

hasta la última gota errante

con tu placer arrancabas,

cayendo los dos complacidos,

con los sexos satisfechos

y las almas elevadas.




 

viernes, 9 de febrero de 2024

PIES AL CIELO



Eleva tus pies al cielo,

levanta con fuerza tus muslos,

disfruta cuando te empujo,

y se impacienta tu celo.

Siente como hasta el fondo entro,

empujo brioso y con ganas,

sintiendo cuando ya manas,

y tu alma toca el cielo.

Recupera el ritmo, mi vida,

has desangrado mi esencia

compartiendo con clemencia

tu placer en nuestro clímax.


 

jueves, 8 de febrero de 2024

AÑO NUEVO




No digas.

Felicítame el Año hasta que me duela el alma.

Cabalga sin miedo, relincha el placer,

aplasta mi ego, exprime mi ser,

revienta mi sexo, goza con él,

mi miembro te adora, te riego a merced.

Vacío me dejas, tu gusto e s mi fe.

 

miércoles, 7 de febrero de 2024

OLOR DE RECUERDOS



Mientras despejo mi mente en la ducha, hueles el aroma de mi camisa, donde quedó impregnada mi esencia.

Olor que despierta recuerdos que querrás revivir cuando la toalla cuelgue.

Amanecer de diciembre.

Buenos días de pasionales besos.

Jornada de placer latente.


 

martes, 6 de febrero de 2024

LA SILLA



Solo nosotros sabemos que, para disfrutar del exquisito placer, apenas una silla es necesaria, yendo por delante las ganas, nuestra predisposición y tu voluntaria entrega.

Goce reservado a cuerpos calientes y mentes perversas.


 

lunes, 5 de febrero de 2024

VAHO Y TESTIGO




Temprano sonó el despertador. Sentado en el lateral de la cama, me giré y te vi acurrucada bajo el edredón con una cara de felicidad inmensa. Te sentó bien hacer el amor anoche, pensé para mí, a la vez que sonreía y recapacitaba –a mí también me sentó bien. Me levanté, y entre somnoliento y perezoso y me dirigí al baño.

Dejé el agua de la ducha correr hasta que salió caliente. Me quité la camiseta del pijama cuando sentí tu cuerpo abrazándome por la espalda.

Te voy a dar los buenos días como mereces, me dijiste con tono lascivo, y sin darme tiempo a articular palabra te sentaste en la encimera del lavabo y me atrapaste entre tus muslos

El vaho fue testigo del calor de nuestros cuerpos. Furtivo encuentro en el baño, transpirando como amantes que no encuentran consuelo para el ardor de sus sexos.

Orgasmos reflejados en el empañado espejo.

Gemidos de fondo, placer infinito.

 

domingo, 4 de febrero de 2024

HARD ERECTION


 

Un buen día es cuando tu hombre despierta con una erección sexy y dura como una roca.

Yo diría que sí, que eso sí son unos buenos días.

¿No te parece?

sábado, 3 de febrero de 2024

FELIZ NAVIDAD



¡Feliz Navidad!, es lo que toca en estas fechas, pero ¿Habéis sido lo realmente buenos como para merecer los regalos? No importa, en cualquier caso, todos merecemos pasar unos días de reencuentro con familiares y amigos a los que no podemos dedicar todo el tiempo que nos gustaría en el día a día, todo ello sin perder de vista la ilusión, por lo menos yo la mantengo, de despertar el día 25 y ver el pie del árbol de Navidad cubierto por regalos para toda la familia, a pesar de que, paradójicamente, sea yo quien haga que la ilusión se mantenga viva, o eso creía.

No recuerdo si os conté en alguna ocasión lo que me sucedió el año pasado, y a pesar de que muy pronto me veré en una situación parecida, intentaré que los nervios no me traicionen y procuraré ser eficiente entregando vuestros regalos puntualmente.

Desde tiempos inmemoriales había oído, casi como una trasnochada leyenda urbana, que yo no era el único que, en una noche tan mágica, se empleaba a fondo para sembrar de ilusión a todo el mundo en estas señaladas fechas. Había oído rumores de que, allende los mares, había otra desinteresada persona que se dedicaba a repartir alegría en forma de generosos presentes, más ésta era una figura casi mística y nunca tuve el convencimiento de que fuera real. Los comentarios hablaban de que era una mujer, una bella mujer, la que, al parecer, también ataviada con ropajes similares a los míos, rojos y blancos, la noche del 24 al 25 se afanaba por llegar a todos los rincones del planeta.

De más está decir que nunca tuve constancia fehaciente de su existencia, y tampoco quejas por haber dejado desatendido ningún hogar, pero como decía, la noche del 24 de diciembre del pasado año, mi sorpresa fue mayúscula.

Salí a repartir los regalos, después de una siestecita para mantenerme ágil y despierto durante todo el tiempo que me llevara hacer la entrega de los esperados regalos. Quería estar despejado para poder conducir con total seguridad el pesado trineo tirado por mis renos, contando con la inestimable ayuda de mi favorito, Rudolf.

Todo transcurría con normalidad, lo típico para mí, aunque pueda resultar extraño. Dejar el trineo en el jardín, en la terraza o en el parque más próximo, con mi reno Rudolf a cargo de todos los demás y entrar a hurtadillas por dónde bien pudiera en hogares ajenos, buscar el salón, que es dónde suele lucir el árbol y, cuidadosamente, dejar los regalos con precaución de no equivocarme de agraciado. Lo normal es aprovechar cuándo la familia duerme o, incluso, cuando salen a felicitar a amigos cercanos.

Como anunciaba, todo se desarrollaba según lo previsto, hasta que, en una casa a la que no había regresado nadie todavía, oí unos extraños ruidos. Cuál fue mi sorpresa al ver aparecer por la puerta del salón a una esplendorosa mujer, vestida a mi imagen y semejanza, cargada con un montón de regalos y que, al verme, frunció su ceño, endureció su gesto y muy enojada me dijo ¿Se puede saber qué haces tú aquí?, ¿Y quién eres tú? respondí, entre sorprendido y asustado. Soy Mamá Noel y tengo que dejar los regalos en esta casa. Debe haber un error, este domicilio lo tengo en mi lista, contesté, pero ella seguía visiblemente irritada. Parecía ofendida no sé muy bien por qué, supongo que por sentir que había invadido sus competencias, aunque hasta la fecha, e inconscientemente por mi parte siempre habíamos respetado los repartos del otro, pues yo no era conocedor de su existencia real. Tranquilízate, le dije, ven al sofá y tomémonos la copita de cava con los polvorones que nos han dejado, intentando calmarla y ganar un poco de tiempo para asimilar su presencia. Y así fue como, paulatinamente rebajó su enfado, volviendo a su rostro un gesto de cierta cordialidad.

Poco a poco, y conversando amigablemente, concluimos que todo había sido un error de los elfos encargados de asignar las zonas de reparto, seguramente por la coincidencia de nombres o direcciones en distintas localidades, así que, entre los dos, conseguimos averiguar quién de nosotros tenía los regalos para la familia del domicilio en el que estábamos.

Los moradores habían dejado la calefacción puesta, con la idea de llegar a un acogedor hogar cuando regresaran, pero, para nosotros, que llevábamos toda la noche sumidos en un ajetreo frenético, hacía mucho calor, así que decidimos ponernos algo más cómodos. Mamá Noel me miró fijamente a los ojos, y en un instante, el brillo de sus pupilas se volvió casi destellante y, a la vez que su boca esbozaba una inquietante y ladeada sonrisa, su mirada bajó a mis labios. Hipnotizado, y sin poder dejar de mirarla fijamente, mi boca buscó su boca y terminamos fundiéndonos en un apasionado y largo beso en el sofá del salón.

El morbo de poder ser descubiertos hizo que la llama de la excitación prendiera en cuestión de segundos, y sus besos se convirtieron en auténticos tsunamis que buscaban refugio en mi boca, mientras nuestras respiraciones se iban descompensando y el calor de nuestros cuerpos aumentaba considerablemente.

Sus manos comenzaron a buscar mi cuerpo y las mías fueron despojándola de sus rojos ropajes, dejándola solo con un deportivo top blanco y el gorrito puesto.

Cuando me di cuenta estaba tumbado boca arriba en el suelo del salón, con ella sentada sobre mí. Desabotonó mi chaqueta, abriéndola para dejar mi pecho aire y hábilmente desabrochó la enorme hebilla de mi cinturón, y bajó mis pantalones arrastrándolos con mi bóxer hasta mis tobillos, dejándome desnudo y expuesto a su lujuriosa voluntad.

Como pude, aparté a un ladito el elástico de su braguita y sentí la calidez de su humedad mojando la yema de mi dedo índice. Recorrí su vulva deslizando mi dedito entre sus labios vaginales mientras un suspiro ahogado se escapaba de su garganta.

La sentía caliente y mojada y, con cada caricia de mis dedos, su sexo se abría y desplegaba, dejando que manara de su interior un delicioso y viscoso néctar.

Como pude, sujeté sus braguitas por la parte que se estrechaba en sus caderas y, tirando de ellas hacia abajo, conseguí librar la redondez de sus nalgas y sacárselas por completo.

Luego ella, lentamente, pasó una mano entre nuestros cuerpos, agarró mi pene por el tronco y, hábilmente, comenzó a frotarse masturbándose con mi glande, extendiendo con la punta de mi ariete sus flujos por toda su entrepierna, como si del mejor pincel se tratara, provocando que sus labios vaginales se desplegaran por completo.

Mi excitación era brutal, intentaba empujar mis caderas hacia arriba para penetrarla, pero era ella la que llevaba el control, hasta que decidió poner mi glande frente a la entrada de sus muslos y, cuando se sintió cómoda, se dejó caer de golpe, aplastando mis testículos con su culo.

Se apoyó sobre mí, con su brazo entre nuestros cuerpos, y comenzó a moverse con rítmicos envites, mientras mis manos acariciaban sus nalgas y sus senos, protegidos por el sostén, a la vez que se masturbaba lujuriosamente.

Le di unas cachetadas con mis manos cubiertas por mis largos guantes blancos, lo que desató su ira, comenzando a moverse endiabladamente teniéndome prisionero de su sexo y entregado a su merced, con mi voluntad anulada por el inmenso placer que me estaba proporcionando.

Su respiración comenzó a entrecortarse a la vez que se agitaba espasmódicamente ciñendo su coñito sobre mi verga. Se sentó sobre mí y comenzó a dibujar círculos con sus caderas hasta arrancarme un gruñido ahogado cuando comencé a liberar mi esencia en su interior a la vez que exhaló con fuerza un ronco “siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii”.

No duramos más de tres o cuatro minutos en alcanzar el paraíso en forma de orgasmo simultáneo. Nos vestimos y nos marchamos antes de que regresara la familia que allí vivía.

Por supuesto, a partir de entonces, continuamos toda la noche repartiendo los regalos juntos, ya más amigablemente.

Sobra deciros que, a partir de entonces, cuando oigo comentarios sobre la hipotética existencia de Mamá Noel, vienen a mi memoria la suavidad de sus senos, el húmedo y aterciopelado tacto de su sexo, sus suspiros y gemidos ahogados, su rostro de placer contemplándome sometido mientras me cabalgaba y su lujuria mayúscula buscando nuestro placer con ansia y, como comprenderéis, esbozo una ligera sonrisa, miro al infinito y procuro disimular la erección que, inevitablemente provocan estos recuerdos.

Espero que hayáis sido buenos este año, deseo que, entre los dos, podamos dejaros todo lo que pedisteis y haré todo lo que esté en mis manos para que no se me olvide nada, con la ilusión puesta, como convendréis conmigo, en volver a coincidir con mi querida Mamá Noel.


 

viernes, 2 de febrero de 2024

DOMINGO FESTIVO



Todavía perezoso, sobre la cama yazgo.

Domingo festivo e invernal.

Pensando en ti, mi cuerpo aguardo.

Huiste del mi lecho criminal.

Tu refugio fue mi cuerpo ileso.

Mi pasión saberme amado.

Tu deseo hacerme preso,

entre tus muslos de alabastro.

Me domaste, cabalgaste y complaciste.

Al alba mi piel busca tu tacto.

Regresa pronto. Rescoldos encendiste.

Apaga el fuego que en mi vientre aguardo.


 

jueves, 1 de febrero de 2024

LAME



Lame lo que a tu alcance tienes,

dejando expuesta a otras lenguas,

la flor que el lenguaje entiende.

Lame y roza con tu lengua,

siente tan mojado tacto,

igual que tú dejas rastro,

en tu piel el frío mengua,

el calor hace presencia,

tu cuerpo mojado queda,

tu placer es complacencia.


 

INDESCRECIÓN TRANSPARENTE

  Indiscreción transparente la del vidrio que muestra el abrazo que te brindo después de nuestro placer. Momento mágico de máxima conexión...