El sol nos abrió los ojos y el agua despertó los cuerpos.
La piel se erizó mojada al contacto del deseo.
Se despejó el misterio.
Lluvia caliente sobre sexos que arden.
Piernas que flojean.
Equilibrio en el clímax.
Húmeda comunión carnal para presentarnos un domingo de múltiples
placeres.
Recuperemos la cordura con un café que nos invite a otra ducha.
¿Vienes?