Y cómo, del sol más resplandeciente, pasamos a las más oscuras
tinieblas, no lo sabe nadie. Pero nuestra lucha ganará la batalla, nuestra
fuerza se verá potenciada por las sinergias de nosotros dos para conseguir
vencer al mal y ahí, al final del negro túnel, una luz cegadora ofenderá la
sensibilidad de mis pupilas y, aun así, intuiré tu silueta esperándome
paciente.,
Y te alargaré la mano, y tú la tomarás. Y caminaremos juntos hacia
la claridad para poder apreciar de nuevo nuestros cuerpos. Para mirarnos a los
ojos con deseo, para comenzar a recuperar el tiempo perdido en esta mala
pesadilla.
Los mismos cuerpos que apenas unas semanas no veían el momento de
descansar en la batalla del amor. Esos que no daban tregua a la pasión. Esos
que se arqueaban en gimnásticas formas siempre buscando el punto de máximo
placer.
Respiraciones agitadas y piel erizada al sentir esos dedos
arañando mi espalda, hasta cogerme con fuerza por las nalgas.
Corazones desbocados al sentir mis dedos trotar desenfadados por
la cara interna de tus piernas camino del desfiladero de tus muslos.
Agónicos gemidos cuando la humedad te invade y la tensión me
supera. Jadeos ahogados cuando el abrasador calor de mi masculinidad se abre
camino entre tus dulces y resbaladizos pétalos. Gruñidos de placer cuando nos
fundimos en un solo ser, acoplados en lo más profundo de tus entrañas.
Caderas que agitas con deseo, mientras abrazas mi cintura con tus
muslos. Pechos que se ofrecen ante la búsqueda sedienta de mi boca. Bocas que
se encuentran con deseo, lenguas que se enredan, mientras mi pubis fricciona
con intensidad aplastando tu más delicado caramelo.
Aumento la velocidad de los envites, el aire nos falta a la vez
que una leve transpiración hace que tu pecho brille. Abandonas tu cabeza hacia
atrás, te retuerces con fuerza mientras me mantienes atrapado dentro de ti. Tus
manos en mis caderas dirigen el ritmo endemoniado que quieres egoístamente.
Gimes con fuerza, jadeas con ansia, me muevo con la precisión que
me marcas y te inundo cayendo desfallecido sobre ti.
Nuestros corazones laten acompasados.
Recuperamos el aliento.
Se hizo la luz.