Cabello suelto, surcando el viento, arrullo
tierno que se rompe cuando un ligero rasguño sobre la piel de tu espalda
destapa el brillo de tu cuerpo. Pezón erecto. Mi prioridad, el placer de tu
ego.
Nada es lo que parece, pues hasta el más romántico de los hombres tiene su lado oscuro.
Cabello suelto, surcando el viento, arrullo
tierno que se rompe cuando un ligero rasguño sobre la piel de tu espalda
destapa el brillo de tu cuerpo. Pezón erecto. Mi prioridad, el placer de tu
ego.
Esta, mi historia, no es en sí un gran relato, sino más bien, microrrelatos, más o menos extensos, más o menos autobiográficos, donde se mezcla el recuerdo de experiencias con fantasías, de olvidadas sensaciones con deseados encuentros. No es mi ánimo ofender a nadie, pues en el fondo es una forma de terapia para calmar los diablillos que habitan en mi mente, a veces traviesos, a veces oscuros, pero siempre respetuosos con todo el mundo.
Es cierto que se divierten dibujando en mi mente situaciones que, en mi intimidad, me atrapan y doblegan, haciéndome caer en el pecado de la carne.
Parafraseando al popular cantante, "a mis cincuenta y tres, cincuenta y dos dicen que aparento", lo que me hace tener cierto bagaje sin perder por ello, ni un ápice, el brillo curioso en mis pupilas, las ganas de aprender, de conocer, en definitiva, de vivir.
Espero que, desde ahí, disfrutes con mis humildes aportaciones, las leas, y seas indulgente con este aficionado autor, partiendo con la premisa, precisamente, de que son pequeñas historias contadas por un amateur.
No te robo más tiempo y te invito, humildemente, a que leas y opines, con toda tu sinceridad. Aprenderemos los dos.
Se os saluda.
Indiscreción transparente la del vidrio que muestra el abrazo que te brindo después de nuestro placer. Momento mágico de máxima conexión...
Me encantaron tus palabras, sobre todo la frase final, suena muy íntima y sensual...
ResponderEliminarEs íntima, muy íntima, y también me parece sensual.
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