Según arde tu entrepierna,
tu boquita se entreabre.
Mantén tu silencio a gritos.
Inspira hondo, retén el aire.
Contrae tu vientre,
aprieta fuerte.
Siente mi dedo rozando
tus húmedos labios silentes.
Sé que tu boca se seca,
a la par que te humedeces.
Pronto alcanzarás placeres
que te dejen satisfecha.
Los labios y la boca siempre son delatores de la pasión que le transfiere el cuerpo...
ResponderEliminarTotalmente de acuerdo. Muchas gracias.
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