Saciada de sexo quedaste.
Eso dijiste.
En darte placer me empleé.
Y tras gemidos, jadeos,
gruñidos y sudores,
los cuerpos reposo buscaron,
alientos girados,
bramidos audibles.
Y en tu merecido reposo, mi reina,
especial trono te preparé.
Altar de viuda de hombre
con cuerpo caliente.
Asiento endiablado,
profundo y ardiente.
Viril aderezo,
dureza brillante,
prepara tus nalgas,
penetra con ganas,
engulle el saliente.
Breve reposo para tan especial trono...
ResponderEliminarEl asueto es engañoso, pues lejos de descansar, empezará batalla de nuevo.
Eliminar