Ávida recorres mi piel sabiendo que el día toca a su fin, más que
la luz huya no será impedimento para que a ti me entregue, no temas, tuyo seré.
Y con las primeras sombras blancas de la luna,
deshila tu vientre en almíbar,
acoge mi signo rampante,
prepara tu yo palpitante,
fundámonos en este clímax.
¡Qué bello texto!
ResponderEliminarMuchísimas gracias.
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